El Bodyboard es un deporte muy desconocido. El público en general tiene la impresión que es para que los más pequeños hagan sus pinitos en el mar y tomen su primer contacto con las olas.
Para sacarnos de nuestro error tenemos la fantástica oportunidad de entrevistar a Iván Incera, un cántabro que lleva más de 20 años practicando este deporte

Hola Iván, siento ser tan directa pero la curiosidad me puede, ¿qué es eso de “Banana”?
…pues, de pequeño me gustaban mucho las pelis de Bud Spencer y le imitaba, así que me empezaron a llamar “Banana Joe” y como no me gustaba, más me lo llamaban, y al final se quedó en “Banana”, je je je

Jajajajaja eso son amigos. Una vez saciada mi curiosidad empezamos. Te lo habrán preguntado mil veces pero ¿cómo descubriste el bodyboard y cómo fueron tus comienzos?
Bajaba a la playa en verano y veía a la gente cogiendo olas con tablas de surf y con bodyboards, y el bodyboard me llamaba mucho la atención. Yo también quería hacer eso, así que cogí una barca que me había regalado mi tía, le recorté la parte del centro donde te sientas, y empecé a coger olas. …pero aquello era imposible: se doblaba por todos lados y sin aletas, las olas me cogían a mí, así que las leches eran monumentales. Necesitaba un bodyboard para seguir. Por suerte, un día fuimos a ver a un primo que hacía bodyboard y entonces me dijo que se iba a comprar un bodyboard nuevo y me daba el suyo. No tenía placa en la parte de abajo para deslizar, pero era mejor que mi invento. Luego, a base de ahorrar todo el verano, conseguí comprarme unas aletas de bucear por 500 pesetas, y, ahí sí, ya conseguí coger mis primeras olas. Me gustó tanto esa sensación de deslizarte por el agua, adrenalina, y libertad, que aquí sigo y seguiré mientras el cuerpo me lo permita.

Y, ¿por qué el bodyboard y no el surf?
Pues he probado las dos cosas y el surf no me da las sensaciones que me da el bodyboard. Esto es como con todo: para gustos. A unos les gusta una cosa y a otros otra. Lo principal es divertirse, disfrutar del mar, y los amigos. Para mí, el bodyboard es irme con mis amigos de surfari, coger la furgo, buscar las mejores olas, surfear, comentar las olas de cada uno, prepararnos una buena comida, estar horas de charleta al aire libre disfrutando de la naturaleza, estar tranquilo, relajado y feliz… Eso es para mí el bodyboard. Como para otros lo será el surf, me imagino. Así que, probad todas las modalidades y quedaos con la que más os guste a cada uno. Lo principal es divertirse.

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¿Nos puedes contar el mejor baño que recuerdes?
Buffffffff …el mejor? Tengo tantos buenos que no sé con cuál me quedaría …pero bueno, uno de los mejores fue un fin de semana que nos fuimos con las furgos a Asturias, a una playa que me encanta y que es un paraíso para el bodyboard porque las olas vienen rebotadas de los acantilados y tienes unas rampas para volar increíbles. Pues bien, ese fin de semana, las previsiones eran buenas. Llegamos al destino y, al asomarnos a la playa, había unas olas de metro/ metro y medio increibles, rampas perfectas para volar, y tubos. No se puede pedir más para una buena sesión de bodyboard. Estaba muy motivado y había poca gente en la playa, así que me fui al agua y me salían todas las maniobras que intentaba. Me hice de todo. Backflips, ars, invertidos, tres-sesentas, rollos, tubos, reverses… vamos, un fin de semana redondo con amigos y buenos olones. Fue increíble y épico.

Pues si que suena muy bien. Disfrutas a tope pero por lo poco que te conozco sé que tienes mucho respeto al mar, ¿siempre ha sido así o alguna vez has hecho alguna temeridad?
Reconozco que sí, alguna que otra, cuando era más joven y tenía menos conocimiento… Una vez estuve a punto de ahogarme. Me faltó muy poco. Llegué a la playa con un amigo que es un motivado, Roberto Novales. Pues bien, había unas olas increíbles – triángulos perfectos de unos 3 metros o un poco más. Nadie se atrevía a entrar al agua. Entonces Rober me dijo: “Vamos, está increíble y perfecto! Hay tubazos!”, y yo, que también estaba muy motivado, pensé: “Pueden ser los tubos de mi vida!” …Error! Entramos al agua pegados al acantilado por la corriente para entrar mejor – era como un telesilla al pico. Según nos acercábamos al pico, que rompía bastante lejos de la orilla, a unos 100 metros, más o menos, yo veía que aquello estaba gordo. Lanzaba el labio con mucha fuerza. Pero bueno, ya que estaba allí, tenía que coger una ola. Llegó una serie, remé un olón, lo bajé, y en el bottom, cuando intentaba meterme al tubo, bommm! Me cayó el labio encima. Me hundió hasta el fondo, dando vueltas como un tiovivo. Aquello no paraba. Cuando por fin me soltó, después de un buen revolcón, empecé a subir hacia la superficie. Casi no me quedaba aire y, cuando estaba asomando la cabeza a la superficie, de repente, antes de poder coger aire, me volvió a arrastrar hacia el fondo. Tenía la cabeza hacia abajo, el bodyboard se quedó pegado al fondo, y me arrastraba hacia abajo. Tiraba y tiraba para intentar subir a la superficie, pero era imposible. No lo conseguía y no aguanté más. Tuve que abrir la boca tragando agua. No sé como, conseguí soltar el invento de mi brazo y tiré como pude hacia la superficie. Saqué la cabeza del agua, vomitando el agua que me había tragado, pero el bodyboard no salía. Intenté nadar hacia la orilla, pero me costaba mucho. Estaba agotado del revolcón. Entonces, después de un minuto, el bodyboard por fin salió a la superficie. Me agarré a él mientras seguía echando agua por la boca. Cuando conseguí recuperarme un poco pensé: “No puedo salir así del agua o no lo superaré”, además, la llave del coche la tenía Rober, así que entré otra vez al pico, me cogí dos olones, y ya me salí más tranquilo. Fue el mayor susto de mi vida surfeando y desde entonces miro muy bien las olas antes de meterme a surfear. Hay que surfear para divertirse, no para jugarse la vida. Así que, si las condiciones del mar están fuera de vuestros límites, no entréis al agua. No merece la pena jugarse la vida por un baño. Ya habrá más días de olas a vuestro nivel.

Uf, debe ser una sensación terrible no poder salir a la superficie. Para quitarnos el mal cuerpo ¿nos cuentas alguna anécdota divertida?
Hay muchas, pero esta es buena: Un día, cogiendo olas en bañador, verano, la playa llena que no cabía ni un alfiler, estaba yo tan feliz en el agua, disfrutando de un bonito baño, cuando, después de hacerme un invertido me dispongo a entrar a por otra ola y veo que tengo todo al aire 😬😱 …se me rompió el bañador de arriba a abajo, ja ja ja… y después de pensar un rato en cómo iba a salir del agua sin bañador – porque soy muy vergonzoso para esas cosas, de ahí la gracia del asunto – me fui para la orilla para salir del agua … con el bodyboard tapándome mis partes y las aletas tapándome el culete. Eché a correr hasta la toalla, que, claro, no estaba cerca, je je je je🙄

Jajajajaja disculpa las risas

Venga una pregunta más seria, ¿cuál es tu maniobra favorita?
Pues creo que va a ser la respuesta mas corta de todas las preguntas, je je je… : Un buen tubazo saliendo limpio con un buen sifonazo, je je je

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Y ¿cómo te entrenas a parte de entrar al agua?
De momento no hago ningún tipo de entrenamiento a parte de calentar un poquito antes de entrar al agua, aunque los años se notan y habrá que empezar a ponerse un poco más en forma …cuando llegue la temporada de olas buenas, lo pensaré, ja ja ja

He visto alguna fotarra de un tal Ivan Inceta Photografy, ¿cómo te convertiste en fotógrafo acuático?
Hace ya muchos años compramos una cámara de usar y tirar entre unos cuantos amigos para conseguir alguna foto surfeando y, la verdad, que me gustó y, bueno, pues hace unos cinco años vi una camarita acuática, a un precio que me podía permitir, y me la compré. Empecé a sacar fotos en el agua y me enganché hasta tal punto que, cuando voy a la playa, no sé si surfear o sacar fotos. Así que, muchas veces hago las dos cosas, pasándome hasta 8 horas seguidas en el agua, je je je… Siempre tengo ese dilema. Cuando estoy surfeando pienso “mira, que fotón tenía aquí!” y cuando estoy sacando fotos pienso “bua, que olones, mira que tubazos!”, así que surfeo y, cuando me puede el ansia, me voy a por la cámara y saco fotos, je je je

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Y eso no es todo, también sé que eres profesor de Bodyboard, ¿qué te aporta dar clases?
Las clases… bua! Las clases son increíbles! Cuando los veo coger una ola, bordearla con esa cara de felicidad, y me dicen: “quiero más, quiero más” …me hace muy feliz y orgulloso de poder enseñar a los demás lo que tanto me llena. A mí me motiva muchísimo, y me da mucha energía positiva, y ya, cuando les oigo decir frases como “ha sido el mejor día de mi vida!” o “mamá, yo quiero ser profesor de bodyboard como Iván”, y muchas más, me quedo sin palabras. Cualquier día me van a hacer llorar de la emoción que me transmiten. Son muy grandes todos los alumnos y disfruto muchísimo enseñando a disfrutar del bodyboard.

Y ahora en serio, ¿cómo tienes tiempo de compaginarlo todo? ¿Duermes?
Es muy difícil sacar tiempo para todo entre el trabajo, la familia, las perras, las clases, y surfear, voy a la carrera todo el día. Aunque ya surfeo mucho menos que antes y, la verdad, que tengo la fotografía un poco abandonada, pero bueno, siempre que puedo, me escapo. Y en cuanto a dormir …pues, duermo 5 o 6 horas en verano y, el resto del año, cuando no hay olas, duermo todo lo que puedo o me echo siesta, je je je …Cualquier día me echan de casa, je je je… No, que es broma. La verdad, que tengo una mujer que, perdón por la expresión, es la ostia por aguantarme con todo el tiempo que paso fuera de casa, y puedo hacer todo lo que me gusta, que no es fácil, así que tengo mucha suerte de tenerla a mi lado. Es increíble.

Esta entrevista está especialmente dirigida a gente que no sabe nada de Bodyboard, ¿qué les puedes contar de este deporte?
Bueno, pues el bodyboard consiste en surfear tumbado sobre un bodyboard, con unas aletas en los pies para impulsarte mejor y coger más velocidad. Se puede coger las olas y bordearlas (esto quiere decir, seguir la ola por delante de la espuma, en lo que viene a ser la pared de la ola) y realizar maniobras como tres sesentas, reverses, rollos, aéreos invertidos, backflips, ars que es un aerio rollo tres-sesenta todo en la misma maniobra, aéreos tres-sesenta, aéreos reverses, tubos, y otras muchas maniobras. Hay una gran variedad. Esto llegará después de meter muchas horas, claro, pero merece la pena. Os dejo algunas fotos mías para que veáis de qué va.

¡Gracias por las fotos!

Y ya para terminar… ¿qué consejos les puedes dar a alguien que quiera iniciarse en este deporte?
Bueno, pues, como veis, para mí, el bodyboard y el mar lo son todo. Y si a alguien le interesa aprender este deporte, lo más importante es buscar un buen profesional para iniciarse, y mucha paciencia. Porque, aunque mucha gente crea que esto es fácil, hay que tener unos conocimientos y conocer la técnica para realizarlo bien y con seguridad, y, lo más importante, conocer el mar y tenerle respeto. No miedo, pero sí respeto. Así que, espero que os animéis a probarlo y disfrutéis del bodyboard y el mar como yo.

Muchas gracias por tu tiempo Ivan, hablar contigo siempre es un placer y estoy encantada de poder compartirlo esta vez.
Un gran abrazo para todas y todos

Un abrazo y… nos vemos por Noja!

Aquí os dejó las fotos que nos ha regalado Ivan Incera

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